Barcelona, 11 nov (EFE).- Los condenados por dejar en coma a un guardia urbano de una pedrada en una fiesta okupa en Barcelona buscan resquicios legales para reabrir el caso, tras una reciente sentencia que imputa un caso de torturas y montaje policial a dos policías locales cuyo testimonio fue clave para incriminarlos.
Tres jóvenes fueron condenados a hasta cinco años de prisión por la agresión al agente, ocurrida la madrugada del 4 de febrero de 2006 a las puertas de una fiesta okupa en la calle Sant Pere Més Baix de Barcelona, y a otros seis se les castigó con penas de hasta tres años por participar en la batalla campal contra una patrulla de guardias urbanos.
Rodrigo Lanza, de nacionalidad chilena y principal acusado por la agresión al agente, es el único de los procesados que permanece en prisión, mientras que otra de las condenadas por la trifulca con la policía, Patricia Heras, se suicidó el pasado mes de abril, seis meses después de ingresar en la cárcel, una vez el Supremo confirmó la sentencia.
La reciente condena de dos policías de la Guardia Urbana que fueron claves para incriminar a los jóvenes, en un caso en el que no había más pruebas que el relato de los testigos, ha avivado las esperanzas de los allegados y abogados de los acusados, que desde hace tiempo buscan resquicios legales para reabrir el caso y probar su teoría de que fueron víctimas de un montaje policial. Read more »

