Fuente: Periódico Diagonal
Chabier Nogueras | 13/01/2011
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Tras tres años de prisión cumplidos recientemente, el caso de la detención, proceso y encarcelamiento de Rodrigo Lanza ha sobrecogido a propios y extraños. No sólo por la gravedad de la injusticia cometida sino también por la claridad con la que los servicios del Estado han mostrado su auténtico rostro.

Rodrigo Lanza fue detenido, acusado de intento de homicidio y condenado tras los incidentes que en la noche del 4 de febrero de 2006 terminaron con un policía municipal gravemente herido en el exterior de una casa del barrio de la Ribera de Barcelona, donde se celebraba una fiesta. En su detención fue torturado junto a dos amigos latinoamericanos, Alex Cisterna y Juan Pinto, por la Guardia Urbana de Barcelona y los Mossos, en cuyas dependencias recibió golpes, amenazas e insultos racistas. Sus denuncias fueron investigadas por la misma juez que le condenó por agresión, quien llegó a asegurarle personalmente a Rodrigo que “aunque vengan mil más como usted, yo voy a creer a la policía”.
En junio de 2007, representantes de la División de Asuntos Internos de los Mossos d’Esquadra indicaron a una delegación de Amnistía Internacional que no se había abierto ninguna investigación interna sobre lo ocurrido. Todas las pruebas de haber sufrido “graves malos tratos físicos” de este joven estudiante de Historia en Barcelona, conocido y apreciado también entre los movimientos sociales de Zaragoza, fueron rechazadas sistemáticamente y sus recursos posteriores desestimados, dándose por terminadas las investigaciones en 2008, cuando la Audiencia Provincial de Barcelona estimó que los agentes habían hecho uso de la mínima fuerza necesaria y habían obrado de manera legítima. Read more »